Estimados pipafumadores, comenzaremos con una serie de artículos basados en los estudios concienzudos y serios realizados por un pipafumador español el Dr. Ricardo Cubedo Médico Oncólogo de reconocida trayectoria, nos parapetaremos en ellos para la defensa desde esta tribuna de nuestro bello arte.El ataque al tabaco radica en el la guerra en la forma típica de consumo del tabaco en la sociedad occidental: el cigarrillo. El tabaco se puede consumir bajo la forma de puros, tabaco para pipa, rape, pipa de agua, y varias otras. Pero la más frecuente, la inmensamente mayoritaria, es la del cigarrillo, que resulta ser la más funesta de todas.

El habito del cigarrillo comienza en la adolescencia y de la forma más incorrecta de fumar, la inhalación del humo, lo que no ofrece un punto de ventaja sobre la capacidad de saborear el tabaco, pero es inmensamente mas adictiva al absorber mucho más eficaz y rápidamente la nicotina.La mayoría de los bebedores de alcohol no son, no mucho menos alcohólicos. Casi todas las personas que canas que cada uno de nosotros conoce consumen con cierta regularidad algo de vino en las comidas, una cerveza de vez en cuando, o una copa después de la cena y, sin embargo, probablemente solo sepamos de una o dos de ellas que sean adictas. Sin embargo, la mayoría de los fumadores de cigarrillos no son, estrictamente hablando, “fumadores”, sino “tabàquicos”, enfermos de tabaquismo. La mayoría de las personas que fuman cigarrillos lo hacen en cantidades cercanas a un paquete diario. Esto es, a todas luces, una cantidad desmesurada, equivalente a unas diez pipas inhalando todo su humo. Casi ninguna de estas personas obtiene ya verdadero placer de cada uno de esos cigarrillos, la clase de placer que obtiene quien saborea una pipa o una copa de buen licor. El fumador de cigarrillos enciende uno media hora después del anterior, compulsivamente, sin apenas darse cuenta de que fuma, simplemente para calmar su adicción a la nicotina, igual que el alcohólico lo hace con el alcohol.

 

 

Es muy fácil percibir las diferencias entre el fumador de cigarrillos y el de pipa, que asemejan al primero al alcohólico y denuncian su adicción. Casi cualquier fumador severo de cigarrillos afirmara que desearía no haber empezado jamás a fumar, reconoce que quisiera ser capaz de dejarlo y, en realidad, casi cualquiera lo ha intentado al menos en un par de ocasiones. Pero no puede conseguirlo, incluso cuando las señales más claras denuncias que su salud se está afectando por ello. Naturalmente, el tabaquismo se acepta socialmente mejor que el alcoholismo, en parte porque es mucho mas frecuente, en segundo lugar porque el alcoholismo lleva aparejada una intoxicación aguda con conductas antisociales (la borrachera) que no sucede con el tabaco, por elevado que sea su consumo, y, en ultimo lugar, porque el alcohólico se denuncia a si mismo con unos cambios físicos fácilmente perceptibles que no afectan a los fumadores de cigarrillos dependientes de la nicotina. El alcoholismo nos parece mucho mas grave que la dependencia de los cigarrillos pero, en esencia, son la misma cosa.La mayoría de los fumadores en pipa no somos dependientes de la nicotina, no somos “tabàquicos”, del mismo modo que la mayoría de las personas que bebemos no somos alcohólicos. Tampoco quienes toman sal lo solemos hacer a puñados hasta matarnos de hipertensión; quienes no somos vegetarianos no estamos ingiriendo embutidos de la mañana a la noche, embozándonos las arterias de grasa. Es por eso que todas esas cuestione son apreciadas de forma natural como de grado por la mayor parte de la gente. Sin embargo, por cada fumador de pipa, una persona normal conocerá varios cientos de fumadores de cigarrillos. Y la mayoría de ellos fumará desmesuradamente y será fácil apreciar que, masa que disfrutar de ello, parecen estar apresados por su propio habito. No es extraño que esta experiencia trascienda a todos los fumadores, también los de pipa, y que los no fumadores se hagan del consumo de tabaco no una cuestión de grado, sino de hecho, y aquí caemos todos bajo el mismo irracional combate al humo de tabaco.No pensamos que todos los fumadores de cigarrillos son suicidas, sino victimas del tabaquismo, claro que algunos son capaces de fumar solo cuatro o cinco cigarrillos diarios, eligiendo el momento de fumar y lo disfrutan de veras, sin inhalar el humo y solamente degustando el humo, al igual que los fumadores de pipas o puros lo cual tiene lógica o es que alguien tiene papilas gustativas en los pulmones. Por desgracia estos son la excepción y los que abundan son los tabàquicos, cayendo en el consumo abusivo que consiste en esencia, en llevar de la forma más rápida posible (la pulmonar) la suficiente cantidad de nicotina a la sangre, y con la frecuencia necesaria, como para calmar el incipiente síndrome de abstinencia que condiciona su dependencia.

Nos encontraremos en otras bocanadas de humo, recordando que ante el consumo de tabaco, no inhale y además “fume sano, fume en pipa”…

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