Si hay algo que distingue a las labores de tabaco para pipa del tabaco para cigarros y cigarrillos es la enorme variedad y diversidad de sabores y aromas que encontramos entre las primeras frente a las segundas, derivada no sólo de los diferentes tipos de tabacos empleados en la mezcla sino también de los muy distintos aditivos empleados durante el proceso de fabricación.

Esta diversidad ante la que se enfrenta el fumador de pipa cuando ha de elegir qué tabaco cargar ha favorecido que en todos los clubes o reuniones de fumadores sea lugar común hablar de tabacos, de sabores, de composiciones, incluso establecer clasificaciones o categorías entre ellos. Y de estas conversaciones entre fumadores nació la afición por escribir opiniones sobre diferentes tabacos para ir formando un registro de descripciones de las mezclas fumadas que pudieran ser de utilidad a futuros fumadores; son las llamadas "catas de tabaco".



La experiencia ha demostrado que estas catas de tabaco son utilísimas para los fumadores, tanto veteranos como noveles, no sólo para lograr una orientación a la hora de elegir el tabaco que queremos comprar sino también para contrastar nuestras propias impresiones con las del catador una vez probada una mezcla concreta. Numerosos clubes de pipa ofrecen al público en general una sección de catas de tabacos realizadas por sus socios; este breve artículo pretende ser una referencia para todo aquel fumador que quiera iniciarse en la gratificante y altruista labor de escribir catas de tabaco y no sepa cómo hacerlo. Por supuesto, mi opinión no pretende en ningún caso ser dogmática ni establecer un paradigma de cómo realizar una cata de tabaco, sino simplemente ofrecer una guía para ayudar al catador alevín a dar sus primeros pasos; lo lógico es que la propia experiencia de cada catador le lleve a trazar su propio método.

Lo primero que hay que tener claro a la hora de pretender escribir catas de tabaco es que la esencia de una cata es la descripción del tabaco fumado, no su valoración. Es decir, que mejor será una cata cuanto más objetiva y menos subjetiva sea; pensemos que no todos los fumadores tenemos los mismos gustos, pero nuestros sentidos sí son muy parecidos; así, si decimos que una determinada labor "sabe como el chocolate" todos los lectores serán capaces de hacerse una idea de cómo va a saberles ese tabaco y podrán decidir si les interesa o no en función de sus gustos personales, mientras que si decimos "me gusta por su suave sabor" no estamos ofreciendo ninguna información objetiva que pueda ser útil al lector, simplemente estamos dando nuestra opinión.

Teniendo claro que lo que se nos pide es una descripción y no una valoración de lo fumado, podemos empezar con el ritual de la cata:

1.- NOMBRE DE LA MEZCLA

Puede parecer absurdo recordarlo, pero lo primero que debemos hacer si queremos describir un tabaco es decir su nombre, incluyendo en el mismo no sólo el nombre comercial de la mezcla sino también el del fabricante, así como su nacionalidad. Son datos que no deberían ser difíciles de encontrar en el exterior del envase; su conocimiento resultará significativo para el fumador veterano que ya tiene su propia opinión sobre la mayor parte de las casas fabricantes de labores para pipa. No está de más efectuar un comentario general sobre las otras labores del fabricante, para precisamente orientar al lector y situarle en el contexto correcto. Puede ser interesante hacer una referencia al precio que hemos pagado, pues ello ayuda a encuadrar la labor en una o otra categoría.

2.- DESCRIPCIÓN DEL ENVASE

El tabaco para pipa suele presentarse en tres envases diferentes: la bolsa ("pouch"), la lata ("tinned") o a granel ("bulk"). Es importante reseñar en cuál de estos envases lo hemos adquirido, pues influirá decisivamente en el estado de conservación del tabaco. En este sentido, conviene aclarar si el envase tenía algún daño o aparentaba estar intacto a los efectos de valorar la hermeticidad del mismo, muy importante para la conservación del tabaco en su interior. También podemos aprovechar para alabar o denostar el gusto del diseñador gráfico, aunque ésta sea una labor ciertamente valorativa y no descriptiva.

3.- APARIENCIA VISUAL DEL TABACO

Una vez abierto el envase (y comprobado si realmente era hermético su cierre), nos encontramos ante el tabaco, del cual lo primero que deberemos decir es el formato en el que se nos presenta. A continuación resumo los formatos más populares:

* En hebras: Las hojas de tabaco aparecen cortadas y mezcladas en hebras más o menos gruesas, que pueden ir de las más finas, casi hilos ("shag"), más propias del tabaco para liar que para pipa, a las más gruesas ("ready rubbed"), que realmente es un tabaco en láminas ("flake") desmenuzado para facilitar su carga. La experiencia nos irá diciendo si el corte de las hebras es fino, medio, grueso o incluso salvaje ("wild cut")

* En láminas ("flake"): Las hojas de tabaco aparecen cortadas, mezcladas, prensadas y laminadas. Normalmente son láminas rectangulares, provenientes de cortar tabacos prensados en forma de ladrillo ("plug"), pero a ves las encontramos circulares, provenientes de cortar tabacos enrrollados ("twist").
* Prensado en ladrillo ("plug"): Las hojas de tabaco aparecen cortadas, mezcladas y prensadas en forma paralelepipédica, como si de un ladrillo de tabaco se tratara. Es una forma muy habitual de producción porque facilita la conservación del tabaco, pero inhabitual a la hora de comercializarlo; lo más común es laminarlo para elaborar los "flakes" comentados en el aparatado anterior.
* Enrollado y prensado ("twist"): Las hojas de tabaco se mezclan y se enrollan como si de una cuerda o soga se tratare. De nuevo, se trata de una forma de fabricar el tabaco pensando en facilitar su conservación.

Con el tabaco a la vista, es interesante intentar describir cuántos tipos diferentes de hojas de tabaco podemos distinguir en base al color de cada una. Someramente podremos distinguir los siguientes tipos de hoja, que son los tabacos de base en la mayoría de las mezclas:

* Virginias: Color desde el amarillo al marrón
* Burley: Negro
* Latakia: Negro
* Cavendish: Marrón medio u oscuro
* Kentucky: Marrón claro
* Orientales: Marrones claros, incluso verdosos.

4.- TACTO Y AROMA DEL TABACO

El coger pequeñas briznas de tabaco entre los dedos nos permitirá percibir el grado de conservación de la humedad de la mezcla. Si la humedad es correcta, al apretar un poco la hebra de tabaco deberá recuperar, elásticamente, su forma original; en caso de que permanezca hecha una pelotilla la humedad será excesiva, mientras que si se quiebra estará seca.

Aspirar el aroma del tabaco antes de fumarlo es uno de los mayores placeres que puede proporcionarnos nuestra afición a la pipa. Conviene agitarlo un poco en el envase para que muestre todo su potencial antes de aspirar la primera bocanada. Hay que tomarse tiempo y realizar varias pruebas antes de tratar de definir el aroma, pues va a ser éste con seguridad uno de los elementos decisorios para buena parte de los lectores de nuestra cata. Como he dicho al principio se trata de describir el aroma, no decir si nos resulta agradable; para ello, conviene contestar a las siguientes preguntas; no será fácil, y no es mala idea escuchar la opinión de otras personas, incluso no fumadoras:

* ¿Cuál es el olor predominante? o más claro aún ¿a qué huele?
* ¿Se percibe el olor de algún tabaco en especial?
* ¿Se notan aromatizantes añadidos? ¿Artificiales o naturales?

5.- CARGA DEL TABACO Y ENCENDIDO

Nos vamos aproximando al momento culminante en el que por fin podremos saborear el humo que nuestra pipa nos brindará. Ahora se trata de describir si la carga del tabaco en la cazoleta ha sido sencilla o si por el contrario ha presentado alguna dificultad. No se trata aquí de explicar cómo debe realizarse una carga de tabaco correctamente, eso queda al gusto de cada fumador, sino de identificar las dificultades que la misma haya podido plantearnos para poner sobre aviso al lector de nuestra cata. Así, deberemos empezar por describir la pipa que vamos a emplear para la fumada, su materia prima, su forma y su capacidad, para que el lector pueda establecer comparativas con su propia pipa. Y empezamos con la carga propiamente dicha; es importante destacar si el tabaco ha ido directamente del envase a la cazoleta o ha requerido antes cierta manipulación, como cortar un tabaco en láminas o desmenuzar otro en hebras. Hay que valorar que cuanta mayor manipulación requiera un tabaco antes de ser depositado en la cazoleta más nos alejamos del ideal de fumada recomendado por el mezclador, es decir, más nos alejamos del sabor originario o auténtico del tabaco.

Llegamos al encendido; si somos hábiles, será el instante en que la mezcla nos ofrezca todo su sabor sin matices añadidos ni contaminantes; habremos de estar atentos pues para describir con propiedad los aromas que percibamos en esas primeras caladas. El encendido debe ser tranquilo, nada de llamaradas de mechero que cubran toda la superficie del tabaco; son más apropiadas las cerillas, que van prendiendo poco a poco la mezcla y nos permiten saborear estas primeras caladas. Dejemos la mente en blanco, incluso cerremos los ojos, y aspiremos: ¿a qué nos sabe? Ésa es la pregunta que todo lector de nuestra cata espera que contestemos, dediquémosle tiempo. Quizás el sabor nos engañe, nos sepa inicialmente de una manera para posteriormente mostrarse como algo diferente, expliquémoslo. No es fácil describir un sabor, por lo que solemos hacerlo mediante comparaciones: sabe a chocolate, a ron, a madera quemada, a vinagre,... deberemos ser cuidadosos en buscar comparaciones fácilmente identificables por cualquier lector y no referirnos, por ejemplo, a aquel postre que preparaba nuestra abuela los domingos del mes de mayo.

6.- LA FUMADA

Posiblemente, la parte más placentera de la cata; se trata de describir nuestras sensaciones según vamos avanzando en la fumada. Por supuesto, la apreciación más importante será el sabor del tabaco (identificarlo en primer lugar, pero también es importante comentar si se mantiene o no, si varía según avanzamos o no), pero hay otros aspectos que también merecen ser comentados, que a continuación expongo de forma esquemática:

* Abundancia y densidad del humo
* Fortaleza del sabor (se aprecia o pasa desapercibido)
* Fortaleza del tabaco (contenido en nicotina)
* Picor en la lengua
* Velocidad de combustión
* Necesidad de reencendidos
* Aparición de humedades
* Temperatura de la pipa
* Reacciones de quienes nos rodean

Aquí tiene cabida prácticamente cualquier comentario que la fumada del tabaco en cuestión nos sugiera y que pueda resultar de interés para otros fumadores, aunque siempre sin olvidar la objetividad y la finalidad descriptiva de nuestra cata.

7.- TRAS LA FUMADA

Una vez terminado el tabaco, aún hay aspectos a considerar que serán relevantes en nuestra cata, como son el aspecto de los restos del tabaco y nuestro propio estado de ánimo. Respecto al análisis de los restos del tabaco, es interesante comprobar si se ha quemado todo el tabaco o si han quedado partes sin hacerlo, y al mirar la ceniza comprobar si ésta es fina o gruesa (la combustión habrá sido mejor si es fina) o si es blanca, gris o negra (la combustión habrá sido mejor cuanto más blanca). Respecto a nuestro propio estado de ánimo, deberemos confesar si la fumada nos ha mareado o hecho sentir algún malestar (escozor en la garganta, molestias en el estómago,...), así como si nos ha dejado satisfechos por un buen rato o si no nos importaría empezar de nuevo.

8.- VALORACIÓN PERSONAL

Este epígrafe es el único que nos permite hacer una valoración personal de la mezcla fumada, explicar si nos ha gustado poco o mucho y sobre todo el por qué; suele ser habitual establecer comparaciones con otras labores fumadas del mismo estilo. También es práctico realizar alguna recomendación sobre cuándo fumar este tabaco o con qué bebida acompañarlo.

Y una vez redactada la cata, lo más importante es publicarla para su general conocimiento. La mayor parte de los Clubes de Pipa suelen reservar un espacio de sus páginas web o de sus publicaciones periódicas para dar a conocer las catas de tabaco realizadas por sus asociados; ponerse en contacto con ellos es la mejor y más rápida forma de conseguir que nuestras creaciones lleguen a la gran familia de los fumadores de pipa.

Fuente: http://www.faviles.com/La_pipa_tabaco.htm

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