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Para proceder a la limpieza de la pipa se esperará a que esté totalmente fría. Nunca se debe desarmar la pipa en caliente, pues lo mínimo que podemos conseguir es que la cánula coja holgura y quede floja al rearmarla, y lo máximo, que la espiga se parta. Así pues cuando esté completamente fría se desarmará la pipa haciendo girar la cánula como si estuviéramos desenroscando un tornillo.



A continuación pasaremos un limpiapipas (o más de uno si hiciera falta) por la cánula y por el caño. El espacio donde encaja la cánula con el caño suele formar una especie de cámara de condensación que también debemos limpiar. Para ello doblamos el limpiapipas por la mitad y lo introducimos con suavidad en el caño, girando para que quede bien limpio. Finalmente rearmaremos la pipa (podemos pasarle un paño suave por fuera) y de vuelta al pipero hasta la próxima fumada.

No es necesario hacer lo anterior cada vez que se usa una pipa. La o las pipas que se hayan usado durante el día pueden esperar a la noche para ser limpiadas.