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Una pipa es un objeto expuesto al peligro de romperse, bien sea por accidente o por un mal uso. El punto débil de la pipa es la unión del caño y la boquilla, o sea, la rotura de la mecha, que queda incrustada en el caño. Este accidente puede evitarse esperando siempre a que la pipa esté completamente fría antes de desarmarla y no golpeándola nunca. Lo mejor en ese caso es enviarla a un buen artesano para que extraiga la mecha rota y nos confeccione una boquilla nueva. No hay que alarmarse, no es caro.

Si lo que se rompe es el caño y tenemos apego por la pipa, hay artesanos que pueden unir de nuevo lo que se ha roto. Nunca va a quedar igual, pero funciona.



Es frecuente que se raje el caño, en la unión con la boquilla. Suele deberse a golpes o malas manipulaciones en caliente, que de nuevo recomiendo evitar. Hay artesanos que pueden arreglarlo insertando un anillo metálico.

Si lo que se raja es la cazoleta, mal asunto; no suele haber arreglo. Para cada caso muchas marcas buenas de pipas ofrecen servicio de reparación. En ese caso se les puede enviar, a ver qué se puede hacer por ella.

¿Y si se cae una espuma de mar? Se recogen los pedazos y se tiran con todo el cariño. La espuma de mar es muy frágil y se hace trizas si se cae. Con estas pipas hay que multiplicar los cuidados, porque una caída es el fin.

Otra "dolencia" de la pipa es que el ajuste de la mecha y el caño quede flojo. La boquilla entonces se saldrá con demasiada facilidad. Es el menor de los males, y tiene fácil solución. Si la holgura es poco pronunciada se puede encerar la mecha con carnaúba, tal como se describió para abrillantar la cazoleta y la boquilla (si no se tiene carnaúba se puede encerar con cera de abejas, pero el remedio será menos duradero.). De esta manera se notará que el ajuste es mucho más suave. Idéntica solución tiene el caso contrario: que la boquilla entre con dificultad en el caño.

Si la holgura es mucha la solución de la cera no será suficiente. Entonces hay otras tres soluciones. La primera es pintar la mecha con esmalte para uñas. Se deja secar y se prueba el ajuste. Si la cantidad de esmalte fuera excesiva, se puede lijar un poco; si, por el contrario, es insuficiente, se puede dar otra mano. La segunda solución, más duradera, es "pintar" la mecha del mismo modo, pero con pegamento de cianocrilato (pegamento fuerte, tipo Loctite o Super Glue). Es evidente que hay que dejar secar bien el pegamento antes de probar el ajuste, porque si lo hacemos con el pegamento fresco lo que conseguiremos es que el caño y la boquilla se unan de por vida. La tercera opción, más agresiva, es calentar un poco la mecha con un encendedor y luego apretarla de canto sobre una superficie dura, para que aumente su diámetro.