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El tabaco de Virginia debe su nombre a la colonia británica fundada por Sir Walter Raleigh, en honor de la "reina virgen", Isabel I. Allí se comenzó a cultivar, pero hoy en día es el tipo de tabaco más extendido y cultivado. Para su secado el método más empleado es el curado por aire caliente (flue curing) que da a la hoja un color dorado brillante. La variedad virginia bright se considera la mejor.

El Kentucky toma su nombre del estado norteamericano. Es tabaco negro curado al fuego (fire curing). De fuerte aroma, una pequeña porción de Kentucky da personalidad y carácter a la mezcla.



El Burley, curado al aire (air curing), dulce y de aroma a nueces, se emplea mucho en mezclas aromáticas.

El Maryland, curado al aire como el anterior, también se emplea en mezclas.

El perique es muy utilizado para dar sabor en las mezclas inglesas. Por las leyes británicas hasta hace poco estaba prohibido en ese país utilizar agentes aromatizantes, así que desarrollaron un tipo de mezcla característica que consiste en utilizar tabacos "saborizantes" para añadir sabor y aroma. El perique es un tabaco aromático, y es caro.

Otro tabaco utilizado para sazonar mezclas es el Latakia, que toma su nombre de la ciudad de Siria en donde comenzó a elaborarse. Hoy en día se cultiva en Chipre y Turquía. Tras su recolección se cura al sol, como la mayoría de los tabacos orientales, y a continuación se cuelga y se somete a un proceso de ahumado con madera verde de pino, mirto y otros arbustos. El abundante humo de esta madera da al Latakia su característico sabor y aroma ahumados, que tiene defensores y detractores entre los pipafumadores, hasta tal punto que "aromáticos" y "latakianos" son dos grupos "irreconciliables" de fumadores, en el buen sentido de la palabra.