Imprimir

La pipa para tabaco es antiquísima. Basta citar la famosa "pipa de la paz" entre los indios de Norteamérica. La historia de la pipa va emparejada con la del tabaco. Aunque se han encontrado en Europa pipas de distintos materiales (cuerno, metal, barro... con las que se supone que se fumaban hierbas aromáticas o alucinógenas) anteriores a la llegada del tabaco desde América, es en este continente en donde se inicia la historia de la pipa para tabaco. Ya en documentos elaborados por los hombres de Colón aparece la descripción de una tosca pipa, constituida por una caña en uno de cuyos extremos ponían el tabaco e inhalaban el humo por el otro.

En 1534 Jacques Cartier desembarca en el futuro Canadá y nos deja una descripción de la pipa que vio: "[Los indios] Cogen un pedazo de madera hueca, parecido a un pito, y colocan en él la hierba seca, e incluso en polvo, en una de las extremidades del pito, y la otra extremidad en la boca. Colocan un ascua encima, aspiran el humo y lo devuelven por la nariz, que hace así oficio de chimenea de la casa". Fray Bartolomé de las Casas, alrededor de setenta años después del descubrimiento de América, describe de forma similar la costumbre de fumar de los indios.