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En cuanto al cuidado diario, una pipa de espuma de mar no se aculota en el sentido en que se hace con una pipa de brezo normal. No debe dejarse que crezca ninguna capa de carbón dentro de la cazoleta, como ya hemos dicho. La capa de carbón y la sepiolita tienen muy distintos comportamientos frente a las dilataciones y las contracciones por el calor, y por ello el mineral podría rajarse. Cuando se termina la fumada, se deja enfriar la pipa y se eliminan las hebras que hayan quedado con mucho cuidado de no rayar el material. A continuación se dobla un limpiapipas y se limpia muy bien el interior de la cazoleta.

Para eliminar lo ennegrecido por el humo en el exterior, se puede pasar un paño suave. Algunos recomiendan limpiar con agua o alcoholes. La sepiolita se vuelve blanda con los líquidos, por lo que hay que tener cuidado con estos métodos. La limpieza de la boquilla se hace normalmente con limpipipas.

La espuma de mar es muy sensible a los cambios de temperatura. No sólo podemos romper nuestra pipa con un desafortunado golpe, sino que también podemos romperla con sólo dejarla caliente sobre una superficie fría (mesa de mármol o con tapa de cristal), o incluso pasando con ella en la mano de una estancia caldeada al exterior si hace frío. Una pipa de espuma de mar se puede fumar una vez al día, sin necesidad de dejarla descansar como al brezo.